miércoles, 28 de febrero de 2007

De estrella a víctima. Avatares de la Educación Tecnológica (original 26/10/06 )

De estrella de la Ley Federal a primera víctima de la Ley Nacional, de “supermateria” a “esa porquería de materia”, del asombro y la aprobación al descrédito y el estigma. La Educación Tecnológica en el sistema educativo desnuda el vicio por la improvisación y la ingerencia de los intereses en pugna en los diferentes momentos políticos sobre los asuntos educativos. La nueva Ley Nacional no menciona al espacio que se estuvo construyendo durante diez años como si este no existiera; como si los, alrededor de diez mil, docentes en todo el país que se han ocupado de construir estrategias y teoría hubieran trabajado en vano; como si aquellos que alguna vez fueron “reciclados” para dictar “Tecnología” tuvieran que volver a vivir la trágica situación de reconstruirse soportando la espada de Damocles que amena su permanencia en el puesto de trabajo; como si los Congresos, Capacitaciones, Postítulos, Posgrados, Profesorados, etc, sólo hubieran sido una elegante forma de entretener al pueblo mientras se gastaban los dineros públicos y se desvalorizaba el rol del docente como transmisor de la cultura y sembrador de inquietudes en los ciudadanos del futuro, ignorando su capacidad para opinar y proponer. Y digo improvisar por no usar otros términos para definir la manera en que se produce la consulta sobre la nueva ley, donde se hacen evidentes tantos baches de gestión a todo nivel, que es sospechoso, y genera el sentimiento profundo de que “todo está hecho” y somos los invitados de piedra a un debate en el cual nuestro interlocutor es muy posible que esté sordo. El espacio claramente no figura y es reemplazado por un discurso sobre la supuesta importancia de las TIC (Tecnologías de la Información y las Comunicaciones) y su inclusión en los planes de estudio sobre los cual no tengo muchas objeciones en los fundamentos mas si en su inclusión contextual. Me refiero al evidente olvido de considerar que en muchos de los casos (yo diría la generalidad) la experiencia en ese sentido ha consistido sólo en la apropiación de determinados paquetes tecnológicos (software) de cierto origen comercial con la excusa de ser los “mas usados” mas que en el desarrollo de una cultura tecnológica que le permita a los alumnos la posibilidad de elegir y usar críticamente esa misma tecnología. En este caso, adrede o no, la escuela es cómplice de los intereses comerciales de ciertos sectores. Por otro lado, se desconoce el, por llamarlo de alguna manera, “terror” o parálisis que muestra el colectivo docente ante la posibilidad de la inclusión de trabajos mediados por este recurso en sus planificaciones. Basta mencionar que los últimos sondeos de opinión en la ciudad de Córdoba muestran que sólo el 30 % de la población tiene o hace uso del correo electrónico, mientras los chicos pasan la mayor parte de sus horas dentro de un ciber, .... ¡jugando juegos en Red!. Ahora bien, ¿puede ser olvidado un componente tan importante de nuestra cultura como el “mundo construido”?, ¿es suficiente que la alfabetización tecnológica sólo se aborde a partir de la alfabetización digital?, ¿se puede seguir prendido de atrás del carro de la innovación que permite el crecimiento y la independencia tecnológica?, ¿ es posible ignorar la presencia de la cotidianeidad que, a decir de Aquiles Gay, aporta la Educación Tecnológica a la escuela?. En un país que se jactaba de exportar cerebros se deja de lado la formación de criterio crítico para moverse y entender el mundo que el mismo ser humano ha desarrollado o, en el mejor de los casos, sólo se lo aborda parcialmente. En los años que pasaron desde que se implementó la Ley Federal ha faltado capacitación para la enseñanza de la Educación Tecnológica. También se ha ubicado allí a docentes que perdían sus horas y se dedicaron a tratar de hacer lo posible dentro de lo que sabían hacer y luego se otorgaron las horas nuevas utilizando criterios que tenían más que ver con los imaginarios de algunas autoridades que con la construcción epistemológica que se fue generando necesariamente por profesionales comprometidos, siendo el resultado la debilitación del espacio como componente de la formación. Hoy se impone consolidar el sentido necesario que conforme un discurso y una didáctica más consensuada a nivel nacional. Un campo de conocimiento más acotado y claro que el que nos permite la propia denominación de “Tecnología “ en lugar de “Educación Tecnológica “. Recoger la experiencia y buscar consensos. Para ello se ha convocado a un Simposio Nacional en la ciudad de Avellaneda los días 3 y 4 de Noviembre de este año. Es de destacar que ese evento no es convocado por ningún organismo público, sino por los mismo actores del crecimiento de la Educación Tecnológica en estos últimos años, los docentes, los pensadores, los teóricos, los empiristas, todos salidos del aula. Espero que no solamente se haga oír el reclamo de incluir la disciplina en la letra de la Nueva Ley Nacional, como está expresado en la propuesta de enmienda que se hará llegar a la Cámara de Senadores, (http://www.cepet2roca.4t.com/) y que intenta proteger la fuente de trabajo así como lo construido tan laboriosamente en estos diez años, sino que se defina y consolide una epistemología uniforme y se avance en la didáctica propia del espacio. Con esos objetivos logrados, podremos hablar de una educación integral donde no se seccione por ningún motivo una parte de la experiencia cultural humana. Y hoy en día no hay nada tan presente y cotidiano como la Tecnología. Poner esa Tecnología al servicio del ser humano y no al revés es el propósito de la Educación Tecnológica como asignatura de formación cultural general, sin encasillarse en UNA Tecnología en particular, educando la mirada de los futuros ciudadanos para ejercer su acción en el mundo construidode manera crítica y responsable. Continuamos luego del Simposio.

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