Es un espacio de opinión sobre la Educación Tecnológica en la República Argentina desde la mirada del interior del país, mas específicamente la Provincia de Córdoba.
lunes, 8 de junio de 2009
Alea Jacta est
Realmente resití mucho continuar aportando a este blog. La incertidumbre sobre la continuidad del espacio en la formación inicial de maestros me detenía.
Hoy, a varios meses del último Simposio y de la puesta en marcha de la nueva trama curricular para la formación docente de nivel inicial y primario en la provincia de Córdoba, las cosas se han aclarado un poco por un lado, mientras que persisten algunas dudas acerca del significado de la "reformulación del espacio" visto desde las decisiones políticas que subyacen detras de las modificaciones educativas (en este caso curricular) por el otro.
En pocas palabras, la Educación Tecnológica, que llegó a la formación docente en el año 2001, ha dejado de formar parte de la misma desde Diciembre del 2008. En su lugar aparecen otros espacios relacionados a un recorte de la artificialidad como Aprendizaje Digital y Audiovisual ó Tics en la Enseñanza Inicial o Primaria, mientras que la Formación en Educación Tecnológica está configurándose coordinada por la DGES como Profesorados en Educación Tecnológica para Nivel Inicial o Primario y Profesorados en Tecnologías para Educación Secundaria. Estos profesorados están discutiendo sus respectivas tramas curriculares aún.
Esta perspectiva, en mi opinión, refuerza por un lado un enfoque técnico en el abordaje la Tecnología en la formación Inicial Docente ( véase el siguiente post) sumado a un recorte muy marcado del campo de lo tecnológico basado en una de las "tecnologías estelares" de la globalización, lo que privaría a la misma de una perspectiva que incluya a la artificialidad en general como objeto de estudio.
Por otro lado, la apertura de los Profesorados en Educación Tecnológica definen al espacio como "materia especial", lo que puede derivar luego en una diferenciación entre las ofertas de las escuelas de diferentes modalidad de gestión si no es acompañado de una fuerte instrucción desde estratos de decisión educativa.
Todo esto aún está gestándose. Pero la suerte está echada y vamos en camino de muchos cambios.
Aquellos que entendemos que la sociedad necesita dotar a sus niños de algunos elementos que le permitan devenir críticos sobre el discurso positivista de los especialistas tecnócratas continuamos preocupados.
domingo, 27 de julio de 2008
¿Por qué la Educación Tecnológica en la Escuela? O el porqué de mi esperanza.
En mi última entrada dije que iba a explicar cuales eran las razones con las que sostenía la esperanza que el próximo Simposio de Educación Tecnológica se realizara en Argentina. La razón obvia es que si se hace aquí es porque el espacio sigue existiendo y los esfuerzos de quienes la venimos defendiendo desde hace años dieron frutos aún a pesar de los desaciertos de los funcionarios.
Pero hace falta aclarar también los fundamentos que nos llevan a esa lucha y dejar a las claras porqué ese espacio es fundamental en
Para eso primero es necesario que el lector entienda que Tecnología no es un aparato en especial, sino que es todo aquello que le ha permitido al Ser humano apropiarse de y transformar el mundo. Con el conocimiento técnico primero, y luego con la suma de los aportes de la ciencia formal, siempre dentro de un contexto socio cultural determinado el Homo sapiens ha instaurado la más humana de sus creaciones,
Otra cosa a aclarar es que
Ahora bien, ¿cuales son las razones que sustentan la necesidad de
Razones culturales La artificialidad es el medio donde el alumno se mueve a diario. La tecnología invade el panorama cultural actual. Nadie convive envuelto absolutamente en el medio natural. Por lo tanto la escuela no puede ignorar a la artificialidad en el curriculum, la cual nos moldea y condiciona y a su vez es condicionada por la sociedad que la genera. “La tecnología no tiene una dinámica propia, sino que responde a demandas que le plantea la sociedad”[1]
La meta no es formar un experto en una tecnología determinada, sino desarrollar una comprensión global e integrada de los fenómenos tecnológicos que influyen en su vida para que, en el futuro, esté en posición de tomar decisiones acertadas para sí y para la comunidad a la que pertenece.
Razones relacionadas al mercado de trabajo Tanto si se lo analiza desde la perspectiva real como desde los imaginarios sociales, se puede concluir que el mercado de trabajo ha evolucionado y está interesado en que los egresados de la escolaridad obligatoria posean cierta comprensión de qué es la tecnología, y demuestren habilidades mínimas para entenderse con algunos de sus productos más desarrollados. Inclusive las prácticas propias del área favorecen el desarrollo de habilidades que serán requeridas luego en el mundo del trabajo.
Razones pedagógicas La propuesta didáctica propia del espacio favorece el desarrollo de ciertas competencias fundamentales para la formación integral del alumno como la elaboración de estrategias de anticipación, la capacidad para negociar, el dominio instrumental, la formación en valores, etc. Mi experiencia personal me ha permitido comprobar, además, que a partir del trabajo en equipo se integran adecuadamente los alumnos hiperkinéticos y con capacidades diferentes. La modalidad de trabajo aprovecha de manera sustancial las inteligencias múltiples (H. Gardner) de los alumnos en pos de una meta en común.
Razones sociales La tecnología es un insumo estructurante de
Razones políticas A mi entender, estas son las mas importantes y suficientes como para fundamentar la existencia de cualquier espacio curricular. Están relacionadas con la posibilidad del control social del conocimiento tecnológico cuyo objetivo político es contribuir a una democratización del poder. El análisis del fenómeno social de
En la próxima entrada me ocuparé de las TICs.
[1] GAY, A.; FERRERAS, M.A. (1997),
sábado, 12 de julio de 2008
…¡Que sean tres!...
Estuve esperando un poco antes de opinar sobre lo que viví en Oberá los tres días que duró el Segundo Simposio Nacional de Educación Tecnológica organizado por
Lo primero que puedo decir es que en esta oportunidad estuvo ausente la movilización que se produjo en el año 2006 y me llevo a escribir la entrada “Y se hizo el Simposio...¿o el Foro?” publicado en este mismo blog, donde se vivió un ambiente de sano intercambio de opiniones e inquietudes.
La organización del mismo no dejó mucho espacio para la discusión. La distancia de los otros centros restó presencia de profesionales y la abundancia de estudiantes que desconocían el documento que se iba a discutir no ayudó. En ese sentido debo acotar que no es responsabilidad de los organizadores sino de quienes somos los directos interesados en la problemática de la supervivencia de
Tal vez sea como dijo Luis Doval, no están engañando con la zanahoria de la elaboración de los NAPs ( que son necesarios, sin duda) mientras que continúan negando el espacio en las discusiones que se elaboran en el marco de la nueva Ley de Educación. Por ejemplo, recibí un mail que dice : “En el marco de las actividades que coordina
Pero volvamos al Simposio. La organización tipo Congreso no ayudó. Hubo poco tiempo para discutir estrategias y hacer propuestas. Inclusive pocas ponencias que trataron de
También se hicieron evidentes ciertas personalizaciones que, en este momento, no nos hacen bien, donde la discusión se derivó hacia quien tenía razón o cual enfoque es el mejor. Deberíamos haber invertido esa energía en darle mas forma a la propuesta que se espera llevar al gobierno o a fortalecer la red nacional, ya que este aspecto, a mi entender, ha quedado prendido de alfileres.
Tampoco quedó claro quien organizará, si lo hay, el Tercer Simposio. Por eso es que elegí ese título para esta entrada. Tomándolo de un chiste contado con cordobesa gracia por mi amigo Gabriel, quise evidenciar mi deseo. Espero que haya tres. Para continuar rompiendo la maldición, como dijo Luis Doval, de hacer muchos “Primer” y quedar allí. Ya se hizo un “Segundo”… y apelo a que una iluminada decisión de nuestros funcionarios, donde se den cuenta del valor que tiene el espacio en al Formación General , nos permita celebrar un Tercer Simposio. No se dónde. Eso es lo menos importante. Pero si me dan a elegir, por nuestro futuro…por nuestros hijos…espero que sea en Argentina. Las razones de esta esperanza la tendrán en mi próxima entrada
sábado, 24 de mayo de 2008
En Unión y Libertad


La Quinta edición del Congreso Provincial de Educación Tecnológica que se realizó gracias al esforzado trabajo del Instituto Superior del Profesorado Tecnológico el 16 y 17 de mayo de 2008 en la ciudad de Córdoba tuvo diferentes ribetes. Uno de los que me impactó más fue el de las definiciones que se hicieron sobre el proyecto de país que nos impulsa. O mejor dicho que no nos impulsa.
Una interesante ponencia de Alejandro Toso hizo referencia a las ciclotimias políticas que impiden la concreción de planes a largo plazo en cualquier campo. Eso, llevado a la Educación, plantea más dudas que certezas sobre el futuro de nuestro país, dado que quienes sean los herederos de nuestras acciones habrán sido formados en una tormenta de indefiniciones en cuanto a proyectos que vayan más allá de la inmediatez de una nota de acreditación en un espacio curricular determinado. Si lo llevamos al campo específico de la Educación Tecnológica el aire se enrarece más. Fuera de los esfuerzos que realizan quienes organizan instancias de encuentro como este Congreso, quienes se animan a presentar ponencias en un campo cuestionado e indefinido o aquellos que asisten con la esperanza de encontrar puntos de referencia para su práctica, desde la esfera pública seguimos “como cuando vinimos de España” . Aún no se tratan los NAPS para segundo ciclo y continúa el avance marketinero de la TICs sobre la Educación.
Por otro lado, el Ingeniero Tavella (gracias Susana, por subsanar el error) nos definió como un país sin lema. Contra el “Orden e Progresso” de Brasil , “Por la Razón o la Fuerza” de Chile o “In God we Trust” (en Dios Confiamos) de nuestros amigos del Norte, que sientan base y definen su proyecto de país, nosotros hemos olvidado y borrado el nuestro del horizonte.
“En Unión y Libertad” decía el lema de la Confederación Argentina. Y ahí me detengo.
Después de ver la última película de Pino Solanas , La Argentina Latente, la cual me causó una molesta sensación de frustración, estuve pensando en el futuro. Y el futuro lo tengo todos los días al frente mío en el aula. Siento que en este espacio estamos al inicio del camino que nos podría conducir a despertar en los alumnos la conciencia y la capacidad crítica para reactivar el proyecto científico y tecnológico que la Argentina abandonó alegremente en los noventa detrás de las fiestas de pizza con champán. Pero tenemos que retomar el lema de nuestra Confederación.
En Unión y Libertad podremos encontrar más oportunidades, podremos ver más claro.
Eso significa que tenemos que definir nuestro objetivo y avanzar unidos. Seguir construyendo. Y eso tiene la premisa de la Libertad, del respeto al pensamiento del otro.
Al final del congreso se hicieron evidentes las disparidades de opinión. Y eso es bueno. Significa que estamos pensando. A ver si llevamos esta idea al Simposio de Oberá. Mientras más cabezas piensan es mejor, en tanto sostengamos que este es un tren donde todos estamos subidos y si descarrila, todos, los de una postura y los de otra, vamos a perder.
Estamos en el camino, avancemos en al concreción de una Red nacional donde todos podamos intervenir. Sigamos creciendo En Unión y Libertad.
jueves, 14 de febrero de 2008
¿Y, como se llamará el nene?
En una entrada anterior abordé la problemática de la denominación del espacio como una debilidad del mismo. Eso me llevó varias veces a pensar en la manera en que yo mismo fui nombrado. Lo cual ha servido para sobreponerme en situaciones confusas.
En la situación confusa del futuro de
Digo esto porque a mi alborozo por encontrar en la página del Ministerio de Educación la referencia a los esperados NAPs para el Primer Ciclo, los cuales aseguran al menos existencia al espacio, se sumó la indignación que produjo en mí el grueso error cometido por quien escribió el texto del vínculo (Consultar http://www.me.gov.ar/curriform/nap.html ) donde denomina a
Grueso error que deviene de un acto fallido de algún funcionario que probablemente desconozca la cantidad de docentes, institutos de formación y demás inquietudes que involucra su falta de atención, o tal vez lo sepa y no le importe.
A mi me importa, porque creo profundamente en la necesidad política, cultural, pedagógica y social de la inclusión del espacio en la escuela. Y que es hora de abordar seriamente desde todos los estratos su implementación.
Aclaro nuevamente, Educación Técnica es una cosa, Educación Tecnológica es otra.
Señores, es hora que todos llamemos al nene como debe ser.
lunes, 15 de octubre de 2007
Enfoques de la Educación Tecnológica
Tres miradas, tres formas de pensar
A medida que fueron pasando los años y como resultado de la implementación desordenada se han configurado diferentes enfoques de
En este escrito intentaré una primera aproximación a la descripción de los tres enfoques que puede asumir el espacio, considerados como predominantes, y que he delimitado a partir de la interpretación de Rodríguez de Fraga (1994)[1] ligado a las tres “lógicas” de la que menciona Fourez (1994)[2], a saber:
ë Un enfoque cultural relacionado con la llamada lógica de la subordinación.
ë Un enfoque técnico vinculado con al lógica del dominio.
ë Finalmente un enfoque socio técnico que se asienta en la lógica de la negociación.
Esta discriminación, que no es definitiva ni taxativa, sirve de orientación a la hora de responder tanto a la ya clásica pregunta: “¿qué se enseña en Educación Tecnológica?” como a la imperiosa necesidad de planificar situaciones didácticas que apunten a la Alfabetización Tecnológica de los alumnos evitando inaugurar un espacio extremadamente descriptivo sobre un fenómeno cultural tan amplio como, a veces poco conocido por el docente.
Al referirnos a un enfoque cultural estamos diciendo que entendemos que el fenómeno de la tecnología, es cultural y por lo tanto puede conocerse, analizarse, estudiarse, pero asumiendo que es un fenómeno “dado” donde poco podemos hacer y debemos adaptarnos a él. Esto explica la asociación con la lógica de la subordinación. Esta manera de ver la alfabetización tecnológica se reduce a la descripción de contenidos “tecnológicos” o sea sobre fenómenos creados artificialmente por el ser humano, sean éstos artefactos, organizaciones, máquinas o servicios. Las clases devienen en largas descripciones o trabajos de indagación con presentaciones e inclusive elaboración de modelos por parte de los alumnos donde se corre el riesgo de ampliar el límite de los contenidos a desarrollar en forma exponencial y, me atrevo a decir, caótica.
El enfoque técnico, en cambio, se asocia con la llamada lógica del dominio y básicamente consiste en una propuesta de intervención donde todo se reduce al dominio de un campo de la técnica. Se enseñan diferentes técnicas, se las practica y luego se pasa al siguiente tema. Este ha sido el caso de aquellas escuelas donde se dictan clase de carpintería, electricidad o dibujo técnico como herencia necesaria luego de la desaparición de las escuelas técnicas. Sin embargo, un aspecto no muy tenido en cuenta es que aquí se encuadran también aquellas propuestas centradas en las tecnologías de gestión así como donde
En tanto, el enfoque socio técnico, reconoce al tecnología como “actividad social”, es decir que involucra la acción y al interacción entre personas por medio de actividades de proyecto para la resolución de problemas. Su lógica implica la negociación (lógica de la negociación) con un paquete tecnológico de manera que luego el individuo pueda elegir lo que toma de él dejando de ser actor pasivo lo que favorece el desarrollo del espíritu crítico y la autonomía a la vez que promueve un espíritu innovador. En este enfoque se encuadra la propuesta original del espacio. Tiene el inconveniente de requerir al docente un trabajo muy intenso de elaboración de actividades así como de introducir un fuerte componente de inmediatez en las actividades que pone a prueba los saberes del mismo.
¿Con qué se relaciona la selección que se ha hecho del enfoque?
Si bien es posible que pudieran mediar otras razones, en mi experiencia y opinión puedo entender que la aplicación de un determinado enfoque para
En el primer caso entiendo que es un aspecto imposible de evitar pero que puede ser corregido, si generara dificultades, por medio de decisiones claras y acordadas que pueden tomarse en los establecimientos.
El segundo caso es el más difícil por su invisibilidad. A veces determinadas cosas “parece” que son de determinada manera y no imponen dudas sobre su ontogenia, sin embargo la interpretación que hacemos de ellas está mas relacionada con la publicidad que con una realidad educativa política y estratégicamente necesaria.
En relación con el enfoque que ha adquirido el espacio en los distintos centros, la lógica adoptada, estaría relacionada con la formación inicial del docente de la siguiente manera:
Si ésta tuvo que ver con alguna profesión u oficio tecnológico, es decir, el docente es un tecnólogo, le resultará mucho más próximo y sencillo acercarse a la lógica de la negociación, en tanto que las formaciones poco específicas dentro del área tecnológica facilitan el abordaje desde la lógica de la subordinación y, por lo tanto, a un enfoque de tipo cultural. También se ha podido observar que si la formación inicial pasó por alguna de las tecnología “estelares” del discurso neoliberal (computación, economía) hace que desde el imaginario y la asociación de ésta tecnología como “necesaria” o como LA tecnología[3] se conduzca a un enfoque exclusivamente técnico donde se interpreta que es posible y deseable lograr el “dominio” de la tecnología como una condición necesaria que permitirá la supervivencia y el éxito en un futuro que tiene mucho de fantasía.
En este análisis, he dejado de lado la consideración al condicionamiento que ejerce sobre el currículum la oferta editorial, el currículum editorial, puesto que en este espacio en particular adquiere una complejidad adicional generada tanto por la diversidad que se producía cuando las editoriales realizaban su propia “transposición” de los CBC, como por la ausencia de una continuidad en las ofertas, asociaciones con otros espacios (p. ej. Ciencias Naturales y Tecnología) o desarrollo de las Tecnologías “estelares”.
La necesidad de definir un enfoque
Si entendemos que enfocar es hacer foco y que foco es un “lugar real o imaginario en que está como reconcentrado algo con toda su fuerza y eficacia, y desde el cual se propaga o ejerce influencia” (Microsoft® Encarta® 2007. © 1993-2006 Microsoft Corporation.) podemos asumir que en tanto no definamos el enfoque a dar al espacio no podremos dotarlo de la necesario fuerza como para conseguir el objetivo político de poner en poder de la sociedad el control del conocimiento tecnológico. Por otro lado, desde la perspectiva de la práctica docente elimina la ansiedad y angustia que se ha podido observar en aquellos que han debido hacerse cargo del mismo.
Sería muy pretencioso asumir que un solo enfoque es el apropiado y que los otros dos no alcanzan los requisitos para necesarios, mas es preciso tomar una postura al respecto.
Desde mi perspectiva entiendo que los objetivos del espacio se pueden alcanzar desde el enfoque socio técnico, siendo los otros dos enfoques auxiliares que deben manejarse con discreción, dado su valor como formador de cultura de uno y la condición de ineludible del otro para el dominio del objeto de estudio.
Sin embargo, por las razones mencionadas más arriba que tienen que ver con el desarrollo del sentido crítico acerca del acto tecnológico asociado al carácter activo del individuo frente al hecho mismo, así como la potencialidad que éste tiene para el progreso en aspectos que tiene que ver con las relaciones humanas, el encuentro con el otro y su reconocimiento en función de sus posibilidades lo que es un reflejo de la misma vida en sociedad, encuentro más apropiado el enfoque mencionado.
El enfoque socio técnico en Educación Tecnológica se centra en propuestas de intervención sobre la realidad, o sea acción sobre el mundo, en forma grupal y organizada, donde el alumno asume el papel de constructor. Se concreta en productos que pueden ser novedosos o no, pero que funcionan y pueden compararse con otros hechos por sus mismos compañeros. Ante una misma problemática es deseable que aparezcan muchas soluciones. La intervención del docente será de guía, y se transforma en un agente casi lateral al proceso que propone, sugiere, llama la atención sobre aspectos no tenidos en cuenta, pero sin dar indicaciones que interrumpan el proceso creativo. Puede decirse que, en este caso es más deseable que el docente se vea obligado a buscar más información para apoyar a sus alumnos a que tenga disponibles todas las respuestas antes de empezar.
Sólo dos cosas se presentan como escollos a resolver, por un lado el currículum editorial, que no puede con el mismo pues no se ajusta a una propuesta curricular lineal ni centralizada, al respecto habrán de pasar muchos años antes que aparezca bibliografía apta que contenga algunos contenidos conceptuales básicos y variadas propuestas de trabajo adaptables a las diferentes realidades.
El otro escollo sería la elaboración de propuestas de clase por los docentes. En ese sentido estamos aún carentes de preparación suficiente que nos ayude a avanzar en ese sentido.
[1] RODRÍGUEZ DE FRAGA, A.. (1994) Educación Tecnológica (Se ofrece), Espacio en el aula (Se busca). Aique Ediciones. Buenos Aires.
[2] FOUREZ, G. (1994) Alfabetizaci6n Cientifica y Tecnológica. Acerca de las finalidades de la ensenanza de las Ciencias. "Cap. 6 ¿ Una ensenanza tecnol6gica en el secundario «general»?" Ediciones Colihue. Buenos Aires.
[3] Ver BUCH, T. «
jueves, 14 de junio de 2007
¿Qué hacemos, Proyectos Tecnológicos o Proyectos Productivos?
Es frecuente que, en la propuesta editorial y las planificaciones de los docentes, se equiparen los Proyectos Tecnológicos y los Proyectos Productivos.
Me interesa tratar esta dicotomía dado que se asienta, a mi parecer, en una confusión epistemológica, didáctica y se relaciona con la historia de la asignatura, así como con el contenido político de la misma Ley Federal de educación que sirvió de marco para su incorporación.
El contexto político neoliberal donde se gestó la Ley Federal, cargó a la propuesta curricular de Educación Tecnológica con un discurso económico donde el Mercado avanzó sobre la escuela. En la provincia de Córdoba pudo verse, por ejemplo, entre una versión y otra de las Propuesta Curricular para Tercer Ciclo, una mutación hacia las Tecnologías de Gestión. Esto último significaba dejar de lado una parte muy importante de las tecnologías duras y, probablemente, fue producto de la crítica que el espacio recibió por parte de componentes de las Ciencias Sociales, a quienes les resultaba complejo comprender el razonamiento y la práctica proveniente de ese segmento de la Actividad Tecnológica.
Con el tiempo, la Educación Tecnológica ha ido aclarando sus objetivos para conformarse no como una asignatura sobre Tecnología, sobre alguna Tecnología en particular o un Taller práctico, sino como una visión sobre el mundo construido y su dinámica. Una materia de cultura general sobre el saber hacer para resolver el encuentro del ser humano con el mundo. Esta situación continúa mayoritariamente ausente en la propuesta editorial y las planificaciones de muchos docentes.
En este sentido, el Proyecto Tecnológico, mediado por la estrategia de resolución de situaciones problemáticas que propone el equipo de Carlos Marpegán[1] y colaboradores, podría ser la opción didáctica que permita a los alumnos comprender la dinámica de la producción tecnológica, sus aspectos sociales, de diseño, económicos, etc.
Dicho esto pasamos abordar algunas consideraciones que pueden poner claro sobre oscuro en este asunto.
Tal vez la confusión (o libre asociación) entre los conceptos considerados (Proyecto Tecnológico y Proyecto Productivo) se deba a que ambos buscan la satisfacción de una necesidad, sin embargo la satisfacción de las necesidades humanas es el objetivo de la Tecnología y no de los Proyectos Tecnológicos en el contexto de la escuela[2]. Éstos pretenden problematizar una necesidad para producir aprendizajes que permitan la comprensión del mundo construido y deben ser tomados como una estrategia metodológica coherente con la manera en que se opera en el campo tecnológico, mediados por una transposición didáctica adecuada.
Los Proyectos Productivos, propios de la actividad económica, buscan obtener ganancias en un contexto de producción, en cambio, los proyectos tecnológicos, en el aula, persiguen generar conocimiento sobre las características del acto tecnológico y, en la sociedad, lograr productos adecuados que satisfacen las necesidades.
Proyectar y Producir no es lo mismo. Se proyecta a futuro, en un juego donde la imaginación ejercita y desarrolla capacidades superiores de abstracción, en tanto que al producir, es decir, al fabricar objetos o prestar servicios, entendiendo que eso fuera programado en el programa escolar de Educación Tecnológica, se ponen en juego capacidades motrices y organizativas, se puede comprender la estructura de la producción en condiciones de aplicación de Tecnología pero se carece la posibilidad de poner en juego la capacidad de anticipación que le permitió al ser humano conquistar su mundo.
En los proyectos productivos la necesidad que se satisface es fundamentalmente desde un sentido de uso económico del recurso, lo cual no necesariamente implica comprensión de la creación que realiza el hombre a partir del mundo natural. Se acerca a la interpretación fáustica de la tecnología según Gay[3].
Durante la realización de Proyectos Tecnológicos en el aula puede ocurrir que se desdibujen los objetivos al existir la necesidad de la apropiación previa del acto técnico, por ejemplo, cuando se hace necesario enseñar el uso de determinado aparato o herramienta con el cual luego se buscará la construcción de una solución a un problema. Esto suele ocasionar observaciones y críticas por tornar el enfoque de la asignatura demasiado “técnico”[4] y llega a constituirse en una debilidad cuando el docente no puede trascenderla. Sin embargo, como estrategia permiten desarrollar capacidades para resolver problemas reales cotidianos donde esté involucrado lo artificial. Este tipo de capacidades son requeridas actualmente para desenvolverse con soltura y capacidad reflexiva en lo cotidiano tanto doméstico como laboral.
Desde mi perspectiva, y volviendo al punto, la utilización de Proyectos Productivos como equivalentes a Proyecto Tecnológicos cercena la posibilidad de desarrollo de sentido crítico ante el acto tecnológico colocando a los alumnos como sujetos pasivos ante la Tecnología adoptando lo que G. Fourez[5] denomina “lógica de la subordinación” donde el sistema Material de la Tecnología aparece como dado y se trata de adaptarse a él.
Un Proyecto Tecnológico, en cambio, permite constituir el curso de Educación Tecnológica según la “lógica de la negociación”, con potencialidad para la formación de las futuras generaciones en sociedades con aspiraciones de desarrollo social y económico. Esas generaciones necesitan estar conformadas por individuos activos y autónomos ante la Tecnología, que puedan comprender e interpretar a los especialistas y, por lo tanto, ser independientes de su posible tiranía. Este último argumento, tal vez por su contenido político, sea el más consistente para considerar necesaria la discriminación entre los procedimientos considerados aquí.
La revalorización de esta perspectiva en nuestro espacio, no sólo asegura su continuidad en la oferta escolar sino que también contribuye a la construcción del futuro del país más promisoria y alentadora.
[1] MARPEGÁN, C.;MANDÓN, J.; PINTOS, J.C. (2000)El placer de enseñar tecnología. Ediciones Novedades Educativas. Buenos Aires.
[2] El Proyecto Tecnológico es propuesto como una estrategia didáctica que permitiría a los alumnos interactuar entre sí en la construcción de artificialidad. Esta interacción sirve par desarrollar capacidades para el reconocimiento de los múltiples factores que intervienen en la creación tecnológica.
[3] Esta discriminación entre visión Prometeica y visión fáustica de la Tecnología fue abordada por Aquiles Gay en la Conferencia “La tecnología como disciplina escolar” dada durante el Cuarto Congreso Provincial de Educación Tecnológica en la Provincia de Córdoba, el día 12 de Mayo de 2006.
[4] El autor reconoce tres enfoques de la Educación Tecnológica: el enfoque cultural, el enfoque socio técnico y el técnico. Todos ellos aportan a la comprensión del fenómeno de la artificialidad y se complementan, sin embargo, considera que el que permite un real cambio y aportes desde lo educativo es el citado en segundo término, que incluye al proyecto tecnológico como metodología de trabajo.
[5] FOUREZ, G. (1998) Alfabetización científica y Tecnológica. Acerca de las finalidades de las Ciencias. Ed. Colihue. Buenos Aires